Cada embarazo es único y cada madre lleva consigo emociones y experiencias particulares. Sin embargo, hay algunos elementos comunes que pueden hacer que tu embarazo sea más pleno y disfrutable.
Es realmente importante mantener un bienestar físico y mental durante el embarazo, ya que nuestras emociones y estados de ánimo influyen directamente en nuestro bebé. Él o ella sentirá lo que tú sientas. Aunque tengas más de un hijo, cada experiencia es nueva y aporta una mayor conciencia a la vida de la madre.
Hablamos de un embrazo consciente…
Durante esta etapa, afloran muchas emociones y sentires, mezcla de sensaciones. Por un lado, las creencias y cambios físicos; por otro, un instinto natural donde la madre se prepara para cuidar a su cría. Esto conlleva a enfocar la atención en el bebé más que en una misma, y a dejar de hacer ciertas cosas porque ya no estas «sola».
Es fundamental dejar de lado las percepciones y enojos que tenemos con nuestra propia madre para elegir la madre que queremos ser y la mejor versión para nuestros hijos. Así como el médico nos recomienda actividad física y una buena alimentación, también es esencial la gestión de las emociones y cómo manejamos el estrés y la ansiedad.
Sentimientos de culpa
Es natural sentir emociones intensas durante el embarazo. Un embarazo consciente implica cómo nos manejamos ante esas emociones, que hacemos frente a ellas y cómo las gestionamos.
Por ejemplo, si una mujer embarazada cae en depresión y pasa los días llorando e inactiva, su bebé puede llorar mucho al nacer, aunque esté bien alimentado y en buen estado de salud. Esto se debe a las emociones vividas durante su gestación.
Es clave comprender que: NO somos culpables, SI somos responsables de lo que le transmitimos a nuestro hijo, y esto marcará la diferencia en tu experiencia.
Conciencia y comprensión
Tomar conciencia no es caer en la culpa ni juzgar, tomar conciencia es comprender que todos hemos hecho lo mejor que hemos podido con el nivel de conciencia que teníamos. Si hoy has tomado conciencia, ¡celebra!
Cuando juzgamos a nuestra madre…
A veces, sin darnos cuenta, intentamos compensar nuestras propias carencias de la infancia con nuestros hijos. Por ejemplo: a mi hijo le daré todos los juguetes que yo no tuve porque mamá no me compro.
Esta decisión viene cargada emocionalmente, y tu estarás haciendo lo contrario que hizo tu madre, pero tu hijo igual te juzgará a ti, porque estás tomando acción motivada por los juicios de cómo fueron contigo y simplemente se trata de todo lo contrario.
Es trascendental criar a nuestros hijos sin las cargas emocionales del pasado, eligiendo conscientemente qué tipo de madre quieres ser… Para eso, primero tienes que hablar con tu niña.
Responsabilidad y Autoconocimiento
Madurar y asumir la responsabilidad implica criar a nuestros hijos con completa libertad de percepciones y emociones pasadas. Practicar el autoconocimiento nos permite decidir y elegir la experiencia que queremos vivir y que consideramos mejor para nuestros hijos.
¡Gracias por estar aquí!









